10 noviembre 2009

Crema di zucca e cannella

Texto y foto pertenecen al blog http://zuccheriera.blogspot.com

Crema de calabaza y canela

(Traduzione italiana qui)

Estoy hasta en la sopa.

Les jeux sont faits, nos vemos el sábado 14 a las 10.30 debajo del reloj. Gracias a los que no me habéis dado calabaza; traed la cámara de fotos, que sabéis que a mí la fotografía me da pereza.
;-)))

Hasta el sábado,
Cannella

Para 4 personas:
medio kilo de calabaza limpia
2 patatas medianas
3 zanahorias grandes
1 rodajita de 1/2 cm de una chalota pequeña
sal gorda
agua filtrada
aceite de oliva virgen extra
1 nuez de mantequilla
2 pizcas generosas de canela en polvo
200 ml de crème fraîche o nata espesa

Troceo todas las verduras y las pongo en la slow-cooker con todos los demás ingredientes, excepto la crème fraîche; cubro con agua filtrada y pongo a cocer unas tres horas en posición "High". Pasado este tiempo meto en la batidora las verduras, después de haber quitado la cebolla, con parte del caldo (depende de lo espesa que nos guste la crema) y con la crème fraîche. Si no tenéis slow-cooker, con paciencia en una cazuela a fuego lento.

Sonia, poner la slow-cooker sin ti ya no es lo mismo; el sábado te echaré especialmente de menos. Un beso, hasta siempre.

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05 noviembre 2009

Bigoli trevigiani autunnali

Texto y foto pertenecen al blog http://zuccheriera.blogspot.com

Bígoli de Treviso en versión otoñal
(Versione italiana
qui)

Tengo un momento peonza, me suele pasar unas cuantas veces a lo largo del año.

Vengo de Calaone (de la casa que está justo debajo del campanario), vía Vittorio Veneto, con parada en Treviso y acabando ayer en Burgos (Bea, un beso).

Todo esto siempre y rigurosamente subida a mis tacones, ya les estoy cogiendo gusto, me falta nada para calzarme unos Manolos o unos Jimmy Choo y tener que cambiar todos los marcos de las puertas de casa. Los amigos en Italia me han dicho que con tacones estoy más sexy, evidentemente me lo he creído y voy por allí enseñando más pierna que a los dieciocho.
El consorte hispánico me sigue mirando trastornado y me ha pedido que el día 14 me ponga pantalones; tranquilos, voy a hacerle caso, tampoco quiero atosigar con mis cachas a los que vengan al cumpleaños de "La Zuccheriera".

Hablando de esto mismo (de la fiesta de cumpleaños, no de mis cachas, quiero decir), los que quieran apuntarse tienen hasta el 10 de noviembre para hacerlo. Más información pinchando aquí .

Bien hallados de nuevo,

Cannella

(P.S.: Las palabras en negrita son enlaces; pinchándolas con el ratón te llevan a descubrir cosas).

Los bígoli (bígoi, en véneto) de Treviso y los de Bassano no son lo mismo, aunque básicamente contengan lo mismo (sémola - o mezcla de sémola - de trigo duro). Para más información sobre este tipo de pasta puedes ver esta receta .

El que se quiera dar un paseo por Treviso no puede dejar de visitar Fermi, tienda de delicatessen y gastronomía, con pequeño espacio para comer, antiguamente conocida como "Casa del baccalà". Existe desde 1896 y es el colofón ideal del espacio de la vieja pescadería, uno de los rincones de la ciudad más familiares para mí.

Fermi
Via San Parisio
31100 Treviso

Ingredientes para 2 personas:

200 gr de bígoli (o espaguetis)
unos 300 gr de calabaza limpia, cortada en daditos
romero, perejil fresco, 1 diente de ajo
aceite de oliva virgen extra
setas al gusto, preparadas según
esta receta
sal y pimienta
unos 70 gr de bacon ahumado

En una sartén o en la Actifry (mucho mejor en Actifry, porque de esta forma la calabaza se queda crujiente por fuera y blanda por dentro, sin deshacerse), con un poco de aceite, una ramita de romero, sal y pimienta rehogo la calabaza.

En otra sartén, con otra gota de aceite, un diente de ajo partido al medio y el perejil entero, salteo en bacon hasta que se quede crujiente. Añado tres cucharadas de setas, la calabaza cuando esté lista, manteco con una cucharada generosa de parmesano rallado, quito el ajo y en esta salsa salteo los bígoli cocidos al dente.

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26 octubre 2009

Baccalà alla livornese

Texto y foto pertenecen al blog http://zuccheriera.blogspot.com

Bacalao como se hace en Livorno


(La traduzione in italiano della ricetta è disponibile cliccando qui)

Estamos pasando por una profunda crisis de pareja.
Nuestro matrimonio se va al garete.

Una relación que ha sobrevivido a decenas de situaciones extremas.

Como aquella vez que me quise traer la escoba electrica Meliconi desde Padua, dosmil kilómetros en el coche con el palo de la escoba atravesado detrás de las orejas, y luego la vimos en el Corte Inglés más barata.
O como cuando me traje la plancha con calderín de equipaje de mano (en otros tiempos)y tuve que hacer una demostración de planchado rápido delante de la policia del aeropuerto de Verona.
O cuando en la terminal de Pisa nos asaltaron los perros antidroga por la harina de castaña.
Vivir peligrosamente era lo nuestro, pero ahora nos faltan (o nos sobran, según se mire) cinco malditos centímetros.

El médico me ha mandado tirar los zapatos planos y ponerme un tacón de cinco centímetros, porque me duele la planta de los pies. Desde la cima de mi metro y ochenta y siete, si me pongo en lo alto de la calle Zamora y miro hacia la plaza, casi me da vértigo. Mi marido se niega a salir a la calle conmigo en plan Bruni-Sarkozy, ni siquiera por motivos de salud. No sé cómo saldremos de esta, de momento hemos anunciado a la prensa que estamos en pausa de reflexión.
Por cierto, vendo colección de bailarinas y mocasines Ferragamo número 41 de incalculable valor...sentimental.

Como podéis comprobar, tengo mucho bacalao que cortar en casa.
Feliz semana,
Cannella

P.S.: Los amigos de "La Zuccheriera" que quieran apuntarse a la celabración salmantina del próximo 14 de noviembre encontrarán toda la información pinchando
aquí. Contamos ya con la participación de nombres ilustres del mundo blog.
¡Os espero!

***

Para dos personas, dosis abundante

medio kilo de bacalo desalado
un kilo de tomates pera maduros (como los tomates raramente son jugosos y menos en estas fechas, utilizo las latas de tomates enteros pelados, con su jugo y todo. En el Lidl la semana pasada encontré latas de estos tomates, italianos y madurados al sol -i pelati- que están buenísimos)
media cebolla pequeña, picada muy fina
2 dientes de ajo pequeños, partidos al medio y sin "el alma"
aceite de oliva virgen extra
una pizca mínima de sal para el tomate
un buen pellizco de azúcar de caña, siempre para el tomate
perejil fresco
harina
aceite de semillas para freír

Se corta el bacalao en trozos de 3-4 cm de ancho cada uno (el mío está mucho más desmigado porque es la única forma de hacérselo comer al hombre carnívoro castellano), se pasa en harina y se fríe brevemente en una sartén con aceite de semillas muy caliente. Se pone a escurrir en un plato con papel de cocina (Cartapaglia Foxy, lo mejor).

Mientras, se prepara la salsa poniendo a dorar en aceite la cebolla y el ajo (se empieza con el aceite en frío y a temperatura suave); se añaden los tomates (si son frescos, pelados y cortados en rodajas; si son de lata, cortados también en rodajas, con todo el jugo de la lata), la pizca de sal, el pellizco de azúcar de caña y se cuece a fuego muy alegre unos 20 minutos, removiendo a menudo, hasta que la salsa espese. Se añade entonces el bacalao, un buen puñado de perejil fresco y se deja que el pescado coja sabor y se caliente, 10 minutos más. Se quita el ajo y se sirve con rebanadas de pan toscano sin sal (para el pan, la receta en un futuro próximo).

Así es como he aprendido a hacerlo de mi tía Nadia; es fácil, rápido y buenísimo.

El vino es un apreciadísimo regalo de una amiga del norte.

A continuación, nuevo zueco alemán ortopédico con tacón de la autora del blog. Se informan los lectores de que la imagen puede herir la sensibilidad. Adiós glamour.

Hoy es el día mundial de la pasta (la de comer, quiero decir).

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20 octubre 2009

Todo empezó con una salsa a la vodka del abuelo Resio...
Información sobre la cita del 14 de noviembre en Salamanca

Foto y texto pertenecen al blog http://zuccheriera.blogspot.com/

Todo empezó un mes de octubre de hace 5 años. Quería un recetario que no ocupara espacio, que fuera solo mío y que, al mismo tiempo, los demás pudieran utilizar.Estaba harta de distribuir entre los amigos mis recetas en papel, empezando por los míticos bucatini alla vodka del abuelo Resio. Después de todo este tiempo nada ha cambiado, sigo compilando mi recetario para mí, a mi bola, con las cosas que a mí me gustan, sin hacer caso de las modas, los eventos, los imprescindibles y compagnia bella. Todo esto de internet ha crecido tremendamente en estos años, demasiado, me supera, no puedo seguir su ritmo, así que voy a mantener el mío que, por el contrario, cada vez es más relajado.

He pensado que, después de tanto tiempo y de haber encontrado en este camino tantos amici di penna con los que he compartido virtualmente passata, amatriciana, cappuccino, focaccia y, sobre todo, una montaña de buen humor, que sería bueno vernos las caras, estrecharnos las manos (o besarnos, a la española ;-))) y compartir un rato aquí, en mi ciudad adoptiva.

La cita es para el 14 de noviembre 2009 y está abierta a todo el mundo que quiera participar: lectores silenciosos, lectores comentaristas, bloggers... solos, emparejados, con familias, con amigos de los amigos...

Os propongo un paseo por Salamanca con un guía especial ;-) , una comida sencilla, un café en la Plaza.

El que necesite que le aconseje sitios para alojarse o cualquier otro tipo de información puede escribirme a la dirección de correo electrónico que aparece en la barra lateral del blog.
La fecha límite para confirmar la participación es el 10 de noviembre.

¡Os espero!

Y, de paso, os recuerdo la salsa de vodka del abuelo:

1 kg de tomates maduros
1 diente de ajo cortado al medio
aceite de oliva virgen extra
un buen puñado de hojas de albahaca
1 cucharada de nata
1 copita de vodka
1 guindilla
abundante parmesano rallado
sal
azúcar

Pelo los tomates y los corto en tiras gruesas.
Hago dorar ligeramente el ajo en el aceite, con las hojas de albahaca.
Añado el tomate y lo dejo cocer a fuego lento unos 30 minutos, añadiendo la sal y una pizca de azúcar al final de la cocción.
Quito el ajo, añado entonces una copita de vodka, subo la llama para que evapore rápido y termino de mantecar con una cucharada de nata fresca.
Sirvo con unos bucatini y mucho parmesano rallado.

En la foto, la receta original de mi abuelo, que guardo como oro en paño.

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Le mini bavaresi con lo yogurth cremoso di vaniglia

Foto y texto pertenecen al blog http://zuccheriera.blogspot.com/



La traduzione in italiano è disponibile cliccando qui.

No guiso, no estoy guisando nada, intentamos comer platos precocinados directamente dentro de la lata, usando cubiertos de plástico.

No, no me he dado ningún golpe en la cabeza recientemente ni se me ha aparecido
Silvio provocándome algún trauma síquico: simplemente, se me ha roto el lavavajillas y fregar los platos a mano no es lo mío, porque me tiro siete hora oliéndolos (y siempre me huelen mal) mientras los lavo, gasto litros de detergente y acabo con los acuíferos de Castilla, y eso no es plan.

Para hacer la bavarese no se ensucia casi nada y, sobre todo, es una manera más de apreciar el nuevo yogur ecológico con vainilla de la Casa Grande de Xanceda, del que me he hecho adicta (ojo, que en Salamanca lo tiene el supermercado del Corte Inglés).

Para 10 mini-bavaresi

400 gr de
yogur ecológico con vainilla
160 gr de nata montada
60 gr de azúcar
40 gr de leche
10 gr de hojas de gelatina

Pongo en remojo la gelatina en agua fría, para que se ablande.
Mientras, monto la nata no muy firme, para que se pueda mezclar con el yogur sin hacer grumos.
Caliento un poco la leche, disuelvo en ella el azúcar y añado la gelatina, escurrida y estrujada. Remuevo bien para que se disuelva la gelatina completamente y mezclo esta crema gelatinosa con el yogur previamente mezclado a la nata. Lleno con la crema los moldes en silicona y guardo en el frigorífico unos 4-5 horas, antes de servir.

Es una receta del número de octubre de la revista "La Cucina Italiana".

15 octubre 2009

Le polentine col radicchio e l'Asiago

Foto y texto pertenecen al blog http://zuccheriera.blogspot.com

(La versione italiana delle ricette è disponibile qui e qui )

Esto no es un post.
Esto son unas ganas de otoño que no puedo con ellas.
Entre los rituales propiciatorios para acelerar la llegada del frío está el hacer polenta, o poenta.

Esto es también acudir
a una cita ineludible, la del Día Mundial del Pan .
¡Bien hallados!

P.S.: A propósito de citas ineludibles...para participar en la reunión de bloggers del 14 de noviembre daré todos los detalles por correo electrónico; la dirección está en la barra lateral del blog.
***************

Para 8-10 polentine:
150 gr de harina para polenta (la mía era del Lidl)sal
agua
unos 50 gr de mantequilla
3 cucharadas de parmesano rallado

Para completar:
1 radicchio
un poco de cebolla muy picada
sal
aceite de oliva
pimienta
una gota de vinagre balsámico glaseado
queso Asiago fresco (u otro queso que funda bien y que no sea muy fuerte)
unas nueces trituradas (opcionales)

Hacer polenta es cuestión de sensibilidad personal, no hay receta que valga: o se te da o no se te da (y en este segundo caso es mejor dejarlo, creo). Lo primero es encontrar la cazuela adecuada, donde no se pegue y salga cremosa, sin grumos y con buen sabor. Lo de la cazuela de cobre (el calliero, en véneto) es leyenda urbana; mi abuela, la más grande maestra polentona del mundo mundial, ha hecho durante toda la vida su mítica polenta en una cazuela de aluminio destartalada y abolladísima. Sí es recomendable que la cazuela tenga un fondo grueso.

Yo empiezo mezclando los 150 gr de harina con 300 ml de agua hirviendo; mantengo una cazuela con agua a punto de hervir todo el rato al lado de la cazuela donde hago la polenta, y voy añadiendo agua poco a poco, sin parar de mezclar con fuerza, hasta que los granos de harina se vuelvan invisibles. Tardo unos 45 minutos y me tengo que centrar sólo en la polenta, es un momento de auténtico recogimiento culinario.La sal la dejo para el final y, en esta receta, condimento la polenta con mantequilla y parmesano. La foto puede dar una idea del grado de cremosidad que tendría que tener (o, mejor dicho, que a mí me gusta que tenga).

Vuelco entonces la polenta en un molde de silicona con los bordes bajos (las polentine no tienen que ser más altas de 1cm y 1/2), la nivelo bien con el dorso de una cuchara mojado en agua fría y dejo que la polenta se enfríe por completo, antes de desmoldarla dándole la vuelta.
Mientras, corto en tiras finas el radicchio y lo salteo rápidamente con un poco de aceite, la cebolla picada, sal y pimienta y la gota de vinagre balsámico glaseado.

Con un molde para galletas de unos 4 cm de diámetro corto las polentine, las coloco sobre la bandeja del horno forrada con papel vegetal y las cubro con un poco de radicchio y con tiras de queso. Horneo 10 minutos a 200º y sirvo inmediatamente.

Los pequeños recortes de polenta que sobren, al día siguiente se empanan y se fríen, o se tuestan unos minutos sobre la plancha eléctrica.

La receta es una idea del libro sobre el radicchio de Giovanni Rana.

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31 agosto 2009

Pizza alla birra Moretti (cerrado por vacaciones hasta finales de octubre)


Esta foto y esta receta pertenecen al blog http://zuccheriera.blogspot.com
(La traduzione in italiano della ricetta è disponibile cliccando qui)

PIZZA A LA CERVEZA MORETTI

Cuando una (servidora) se levanta una mañana y se cepilla los dientes con la crema de depilar, esa es una señal evidente de que hay que tomarse un respiro.

Nos vemos a finales de octubre (siempre que Silvio no ordene mi detención mientras me estoy comiendo el bocata mortadela en el primer Autogrill de Ventimiglia, que ya conocen mis costumbres en Palazzo Chigi ;-DDD).

Nos vemos, pero de verdad.

¿Qué os parece si quedamos para comer aquí, en Salamanca el sábado 14 de noviembre?

Amigos, lectores, bloggers, el que quiera apuntarse bienvenido sea. Y al que le apetezca, le doy pistas para encontrar la rana en la fachada de la universidad, y el astronauta y el mono comiendo helado en la catedral :-)))

Allí queda la propuesta, tenéis tiempo para pensarlo.

Gracias de corazón por haber estado allí tan numerosos durante todo este interminable verano.
Y un gracias emocionado a Pepekitchen, por haber resumido aquí todo el verdadero espíritu de este blog.

Un abrazo, hasta la vuelta, dentro de un par de meses.
Cannella

P.S.: Por comodidad (mía, claro;-))), durante este tiempo los comentarios permanecerán cerrados. Siento las molestias.

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La birra Moretti es, probablemente, la más clásica de las cervezas italianas.
El otro día la vi por primera vez en Carrefour, en dos versiones y, aunque soy abstemia, me hizo mucha ilusión. Hacía tiempo que estaba experimentando el añadir cerveza a la masa de la pizza; aquí va la receta, perfecta al 100% en las proporciones y con fotos paso a paso del leudado, para que a todo el mundo le pueda salir bien. Os aconsejo que entréis en el recetario de la web de Moretti (pinchar en el enlace, las palabras en negrita roja más arriba), porque es muy bueno y allí encontraréis otra receta para la masa de la pizza.

Para elaborar esta masa es mejor hacerlo con la amasadora, como recomienda la mayoría de los pizzaioli italianos.

Mi dosis es para dos pizzas de 32 cm de diametro, para el horno Ferrari.

Para el lievitino:
12 gr de levadura fresca de panadería
1 cucharadita de azúcar
200 ml de agua a 40º
250 gr de harina
1 cucharadita de sal

Desleír la levadura en parte del agua, junto con el azúcar, mezclando bien. Añadir la harina, mezclar bien y, por último, añadir la sal. El aspecto de la masa cremosa tiene que ser éste:
Tapar con celofán el cuenco y dejar reposar en lugar cálido durante 30 minutos.
Después de este leudado, con una temperatura en mi cocina de 27,5º, y una humedad del 48%, el aspecto del lievitino es éste:

Añadir entonces:
250 gr de harina
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
80 ml de cerveza rubia al gusto (si es Moretti, mejor), a temperatura ambiente

Remover delicadamente la masa con una cuchara en silicona o madera, para que la harina se incorpore un poco al lievitino y luego, con el gancho de amasar, a velocidad 2 (Kitchenaid), dejar que la masa forme una cuerda alrdedor del gancho y que deje las paredes del cuenco completamente limpias, quedando pegada sólo en la base del cuenco. Volcar la masa en un tupper que se pueda cerrar herméticamente, untado con un poco de aceite. El aspecto de la masa tiene que ser éste, y tiene que ser algo pegajosa:

Se tapa el tupper con su tapadera y se deja reposar la masa en un lugar cálido durante 30 minutos. Después de esta segunda fase de leudado, en mi cocina, con una temperatura de 27,5º y una humedad del 48%, el aspecto de la masa era éste:

Se guarda entonces la masa en el frigorífico durante ocho horas. Se saca del frigorífico dos horas antes de utilizarla. Éste es el aspecto que tiene que tener la masa cuando estemos a punto de estirarla (la temperatura de mi cocina era de 26º, con una humedad del 35%).


Y estos son los alvéolos de la masa:

Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo (no será necesaria mucha harina para manipular la masa; mejor añadirla poco a poco, en pequeñas cantidades). Volcamos cuidadosamente la masa sobre la superficie enharinada, procurando que los alvéolos no se deshinchen. Espolvoreamos la masa con la harina estrictamente necesaria para manipurlarla y hacer que ya no esté pegajosa y se pueda cortar en dos partes iguales, que redondearemos como panecillos. Luego cogeremos cada panecillo y, con la yema de los dedos y mucha delicadeza, lo estiraremos hasta abrirlo casi del todo, desplazando las burbujas de aire sin deshincharlas, casi como si se tratara de una focaccia con aceite. Luego pondremos el dorso de la mano bajo la masa y, con delicadeza y sin romperla, la estiraremos hacia fuera, hasta lograr el tamaño de pizza deseado y colocar la masa sobre las palas de madera del horno Ferrari. Este es el aspecto que tendrá la masa estirada, con las burbujas de aire bien evidentes. Estas se hincharán durante la cocción. Trabajar esta masa es fácil, es muy elástica a pesar de estar llena de aire, y es relativamente difícil que se rompa. Con un poco de práctica, la estiraréis con mucha facilidad.

Procedemos a condimentar a pizza (la de la primera foto tiene tomate natural -de la huerta Drusilla ;-)), gracias vecia!- mozzarella de búfala, orégano y un velo de aceite de oliva).

En el horno Ferrari cuece en 4 minutos y 20 segundos.

Por supuesto, cada uno puede amasar y cocer esta pizza como quiera o pueda, siempre saldrá buena; es crujiente por abajo y esponjosa en los bordes, que se crearán de forma natural con el movimiento de amasar con los dedos, desde el centro hacia fuera.

Si no se consigue una alta temperatura durante las fases de leudado en la cocina, es aconsejable dejar leudar la masa en el horno precalentado a 50º y luego apagado, con un cuenco de agua dentro.

El aroma de la cerveza está bien presente y en armonía, es sin duda la mejor pizza que ha salido del Canny's Spa&Resort, a pesar de las muchas recetas muy buenas que he experimentado hasta ahora. Que la disfrutéis.

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