Mi homenaje a la historia de la Unión Deportiva Salamanca, aquí.
Para esos lectores nostálgicos de lo que fue. Y mientras fue, fue bueno. Y luego fue así y así es.
18 junio 2013
L'insalata di seppioline e di asparagi selvatici a spillo
Texto y fotos pertenecen al blog La Zuccheriera
Ensalada de sepia y espárragos salvajes
A mí lo de Big Data me deja indiferente.
Porque vivo al lado de un sistema de espionaje integrado que haría palidecer lo que fue mi vecina cotilla española, alias VC. Es más: la echo tan de menos por sus técnicas naïves (el cuerno apoyado en la pared para las escuchas ilegales; las salidas al patio, armada de escoba o de regadera para sintonizar las antenas; el contrò contrò a lo pitonisa Lola. Todo eso se ha quedado en la prehistoria) y me gustaría invitarla aquí para que hiciera un cursillo acelerado de la mano de mi VC actual. Para que luego digan barbaridades de los servicios secretos italianos.
Estoy rodeada. Se turnan, sin descanso, día y noche, madre, hija y nieta, tres generaciones al servicio de la ley, que ni Torrente.
Tienen el visto bueno de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: el yerno-marido-padre es policía. Vigila la buena reputación del barrio, ya que de mi casa entran y salen hombres sin parar. No miente: recibo frecuentemente al fontanero, al electricista, al ñapas general, al jardinero... esta casa es una ruina y los profesionales femeninos no abundan en ciertos sectores.
Tienen medios potentes: bici, coche, cochecito de bebé. Todos con radares instalados y enfocados hacia mis sospechosísimas actividades (han alertado al ayuntamiento para que efectúe un control de humos en mi cocina, debido a mi producción no reglamentada de crostate). Esto no es como la guardia civil en España, que tiene que llevarse hasta el papel higiénico desde casa.
Ofrecen un servicio de información gratuita y completa a las visitas no anunciadas que tocan mi timbre: está, no está, llame de nuevo que está pasando el aspirador y no oye, vuelva más tarde que se está secando el pelo, no insista que está hablando por teléfono y tarda horas, se ha ido de viaje y llevaba la maleta grande, se quedará fuera toda la semana.
En fin, que me siento protagonista.
Que aquí y allí somos igual de discretos (o más).
Y que estoy siempre acompañada. En el sentimiento.
Un beso,
Monica
Lo que menos nos interesa es hablar del tiempo. Y os aseguro que de este argumento tendría mucho que decir. Hoy 36º, viento en calma y 89% de humedad. Mosquitos como boeing 747. La tele que nos bombardea con los clásicos reportajes de los mayores que van a los centros comerciales para refrescarse (en realidad nunca salen de allí, hasta el otro día se protegían de la nieve).
Incluso en el norte hace calor. De Bolzano y Trento huyen hasta los alemanes, nunca he visto tanto sitio bajo los soportales y en esas panaderías donde hasta los picaportes tienen forma de pretzel y lo más bonito es hacer el tour de degustación de la Sacher. En los enlaces, dos recetas vintage. Para cuando llegue el invierno. Si llega. Sobre todo si llego yo.
Ingredientes para la ensalada:
sepias pequeñas
espárragos trigueros (los de la foto son de una variedad que en España nunca he visto, son finos como un hilo de lana, si los conocéis os agradezco que me dejéis señas en los comentarios)
tomates cherry
sal, pimienta blanca
aceite de oliva virgen extra
perejil picado
1 diente de ajo entero
He cortado las sepias en tiras y las he puesto en la vaporera, hasta que estuvieran al dente.
He hecho lo mismo con los espárragos.
En una sartén he salteado en un poco de aceite los tomates cortados al medio, con el perejil y el ajo entero. Luego he añadido las sepias y los espárragos.ç
La ensalada se consume a temperatura ambiente.
Ensalada de sepia y espárragos salvajes
A mí lo de Big Data me deja indiferente.
Porque vivo al lado de un sistema de espionaje integrado que haría palidecer lo que fue mi vecina cotilla española, alias VC. Es más: la echo tan de menos por sus técnicas naïves (el cuerno apoyado en la pared para las escuchas ilegales; las salidas al patio, armada de escoba o de regadera para sintonizar las antenas; el contrò contrò a lo pitonisa Lola. Todo eso se ha quedado en la prehistoria) y me gustaría invitarla aquí para que hiciera un cursillo acelerado de la mano de mi VC actual. Para que luego digan barbaridades de los servicios secretos italianos.
Estoy rodeada. Se turnan, sin descanso, día y noche, madre, hija y nieta, tres generaciones al servicio de la ley, que ni Torrente.
Tienen el visto bueno de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: el yerno-marido-padre es policía. Vigila la buena reputación del barrio, ya que de mi casa entran y salen hombres sin parar. No miente: recibo frecuentemente al fontanero, al electricista, al ñapas general, al jardinero... esta casa es una ruina y los profesionales femeninos no abundan en ciertos sectores.
Tienen medios potentes: bici, coche, cochecito de bebé. Todos con radares instalados y enfocados hacia mis sospechosísimas actividades (han alertado al ayuntamiento para que efectúe un control de humos en mi cocina, debido a mi producción no reglamentada de crostate). Esto no es como la guardia civil en España, que tiene que llevarse hasta el papel higiénico desde casa.
Ofrecen un servicio de información gratuita y completa a las visitas no anunciadas que tocan mi timbre: está, no está, llame de nuevo que está pasando el aspirador y no oye, vuelva más tarde que se está secando el pelo, no insista que está hablando por teléfono y tarda horas, se ha ido de viaje y llevaba la maleta grande, se quedará fuera toda la semana.
En fin, que me siento protagonista.
Que aquí y allí somos igual de discretos (o más).
Y que estoy siempre acompañada. En el sentimiento.
Un beso,
Monica
Lo que menos nos interesa es hablar del tiempo. Y os aseguro que de este argumento tendría mucho que decir. Hoy 36º, viento en calma y 89% de humedad. Mosquitos como boeing 747. La tele que nos bombardea con los clásicos reportajes de los mayores que van a los centros comerciales para refrescarse (en realidad nunca salen de allí, hasta el otro día se protegían de la nieve).
Incluso en el norte hace calor. De Bolzano y Trento huyen hasta los alemanes, nunca he visto tanto sitio bajo los soportales y en esas panaderías donde hasta los picaportes tienen forma de pretzel y lo más bonito es hacer el tour de degustación de la Sacher. En los enlaces, dos recetas vintage. Para cuando llegue el invierno. Si llega. Sobre todo si llego yo.
Ingredientes para la ensalada:
sepias pequeñas
espárragos trigueros (los de la foto son de una variedad que en España nunca he visto, son finos como un hilo de lana, si los conocéis os agradezco que me dejéis señas en los comentarios)
tomates cherry
sal, pimienta blanca
aceite de oliva virgen extra
perejil picado
1 diente de ajo entero
He cortado las sepias en tiras y las he puesto en la vaporera, hasta que estuvieran al dente.
He hecho lo mismo con los espárragos.
En una sartén he salteado en un poco de aceite los tomates cortados al medio, con el perejil y el ajo entero. Luego he añadido las sepias y los espárragos.ç
La ensalada se consume a temperatura ambiente.
03 junio 2013
Rotolo di pasta fresca con salmone e nocciole
Texto y fotos pertenecen al blog La Zuccheriera
Traduzione in italiano QUI
Rollo de pasta fresca relleno de salmón y avellanas
Este post se subtitula "Todo sobre mi madre".
Es para los que no os habéis creído, en estos años, que en la casa donde crecí se inventó la variante de las berenjenas a la parmesana con jamón de york. Fueron el punto de despegue del jamón cuando tenía orejas amarillas.
Que lo que terminaba dentro de los involtini (rollitos de carne), era un relleno sospechosamente indefinido.
Que la regla del "consumir preferentemente antes de" y las fechas de caducidad en general, siempre se miraron como un hecho represivo que ni Erdogan con los hidrantes. Así que nos centramos en interpretar ese "preferentemente", que no significa que estés obligado a ello.
Que tuvimos en el frigo casos de salchichas fanfu que, decantadas durante lustros, consumíamos cuando se habían convertido en codillos, dentro de sus envases que en otros tiempos fueron al vacío.
Y todo esto no es incompatible con una mujer capaz de gastarse 50 euros en el mejor chocolatier de Turín por una bolsita de chocolates y cinco macarons, cinco ("hay que reactivar la economía". Echad un vistazo al enlace de Gobino, merece la pena).
A los que amásteis mis Émile Henry lustrosas, aquí os presento una pieza de mi actual batería de cocina, inestimable patrimonio de una herencia materna de la cual procuro ser digna.
Qué importa el teflon desprendido si jamás nos desprenderemos de él. Y el lema es: "lo que no ahoga, ingorda".
Un abrazo, bien hallados,
Monica
Para la masa, utilizad esta receta y procurad que las capas sean un poco más gruesas que para una lasaña. La foto de arriba creo que os puede orientar.
Para el relleno, para 6/8 personas:
medio kilo de salmón fresco, sin piel di espinas, cocido al vapor (lo pongo en la vaporera unos 30 minutos y luego lo tengo escurriendo un rato) y hecho purea en el robot de cocina
una nuez de mantequilla
avellanas tostadas y trituradas hasta obtener harina
perejil, un machadito
3 cucharadas de nata
una pizca de jengibre en polvo
sal
pimienta blanca
Cuando la masa esté lista, se estira a mano hasta obtener un rectángulo de unos 50x30 centímetros que hay que colocar sobre una hoja de papel albal o de celofán apto para cocción.
Se saltea el puré de salmón en una sartén con la matequilla, la harina de avellanas, el perejil, la nata, el jengibre, una pizca de sal y un poco más de pimienta blanca.
Se estira la crema de salmón sobre la hoja de masa y se enrolla sobre sí misma. Se cierra bien con el albal o el celofán y se pone a cocer en agua hirviendo unos 10 minutos (lo ideal para esto son esas cazuelas de aluminio estrechas y alargadas para el pescado).
Dejar enfriar completamente el rollo de pasta y ponerlo en el frigorífico un par de horas, antes de cortarlo en lonchas que luego se gratinan al horno añadiendo una pizca de mantequilla.
Traduzione in italiano QUI
Rollo de pasta fresca relleno de salmón y avellanas
Este post se subtitula "Todo sobre mi madre".
Es para los que no os habéis creído, en estos años, que en la casa donde crecí se inventó la variante de las berenjenas a la parmesana con jamón de york. Fueron el punto de despegue del jamón cuando tenía orejas amarillas.
Que lo que terminaba dentro de los involtini (rollitos de carne), era un relleno sospechosamente indefinido.
Que la regla del "consumir preferentemente antes de" y las fechas de caducidad en general, siempre se miraron como un hecho represivo que ni Erdogan con los hidrantes. Así que nos centramos en interpretar ese "preferentemente", que no significa que estés obligado a ello.
Que tuvimos en el frigo casos de salchichas fanfu que, decantadas durante lustros, consumíamos cuando se habían convertido en codillos, dentro de sus envases que en otros tiempos fueron al vacío.
Y todo esto no es incompatible con una mujer capaz de gastarse 50 euros en el mejor chocolatier de Turín por una bolsita de chocolates y cinco macarons, cinco ("hay que reactivar la economía". Echad un vistazo al enlace de Gobino, merece la pena).
A los que amásteis mis Émile Henry lustrosas, aquí os presento una pieza de mi actual batería de cocina, inestimable patrimonio de una herencia materna de la cual procuro ser digna.
Qué importa el teflon desprendido si jamás nos desprenderemos de él. Y el lema es: "lo que no ahoga, ingorda".
Un abrazo, bien hallados,
Monica
Para la masa, utilizad esta receta y procurad que las capas sean un poco más gruesas que para una lasaña. La foto de arriba creo que os puede orientar.
Para el relleno, para 6/8 personas:
medio kilo de salmón fresco, sin piel di espinas, cocido al vapor (lo pongo en la vaporera unos 30 minutos y luego lo tengo escurriendo un rato) y hecho purea en el robot de cocina
una nuez de mantequilla
avellanas tostadas y trituradas hasta obtener harina
perejil, un machadito
3 cucharadas de nata
una pizca de jengibre en polvo
sal
pimienta blanca
Cuando la masa esté lista, se estira a mano hasta obtener un rectángulo de unos 50x30 centímetros que hay que colocar sobre una hoja de papel albal o de celofán apto para cocción.
Se saltea el puré de salmón en una sartén con la matequilla, la harina de avellanas, el perejil, la nata, el jengibre, una pizca de sal y un poco más de pimienta blanca.
Se estira la crema de salmón sobre la hoja de masa y se enrolla sobre sí misma. Se cierra bien con el albal o el celofán y se pone a cocer en agua hirviendo unos 10 minutos (lo ideal para esto son esas cazuelas de aluminio estrechas y alargadas para el pescado).
Dejar enfriar completamente el rollo de pasta y ponerlo en el frigorífico un par de horas, antes de cortarlo en lonchas que luego se gratinan al horno añadiendo una pizca de mantequilla.
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La Turín de los últimos días del salón del libro; frío, lluvia, la nieve en las montañas alrededor, testigo del mayo más frío que recordamos desde hace décadas. Tres exposiciones maravillosas en la Venaria Reale, la pintura de Lorenzo Lotto y Mattia Preti, los trajes de Capucci. Los amigos que en cualquier rincón nos cogen la mano. El chocolate caliente en Baratti. Todo resumido aquí.El hilo de acero entre Italia y España
Texto y foto pertenecen al blog La Zuccheriera
Sigo teniendo esas pesadillas por las que en sueños se me olvida el español.
Padua está llena de españoles, muchos Erasmus, muchísimos turistas devotos de San Antonio.
Algunas traducciones, unas clases, muchos correos de amigos.
No me faltan las ocasiones para practicar.
Pero no me engaño, ya no es lo mismo. Aunque en el Prato della Valle hace unos días hicieron un botellón (y así, en español, lo llaman los periódicos locales) y en el centro, delante del Pedrocchi haya un Zara de tres pisos. Ya no estoy en España, pero busco hilos de acero para atar el equipaje.
Uno de ellos, precioso, único, del que me siento honrada y no sé si a la altura, me lo ha tendido Ediciones Trea a través de este número de "El Cuaderno". Página 27, mi granito de arena.
Sigo teniendo esas pesadillas por las que en sueños se me olvida el español.
Padua está llena de españoles, muchos Erasmus, muchísimos turistas devotos de San Antonio.
Algunas traducciones, unas clases, muchos correos de amigos.
No me faltan las ocasiones para practicar.
Pero no me engaño, ya no es lo mismo. Aunque en el Prato della Valle hace unos días hicieron un botellón (y así, en español, lo llaman los periódicos locales) y en el centro, delante del Pedrocchi haya un Zara de tres pisos. Ya no estoy en España, pero busco hilos de acero para atar el equipaje.
Uno de ellos, precioso, único, del que me siento honrada y no sé si a la altura, me lo ha tendido Ediciones Trea a través de este número de "El Cuaderno". Página 27, mi granito de arena.
27 abril 2013
Le rose di Asolo
Texto y fotos pertenecen al blog La Zuccheriera
Traduzione in italiano QUI
Os escribo mientras asisto a una boda
Son segundas nupcias, la verdad.
Los novios son viejos conocidos y nunca será más verdadero eso de que la confianza da asco. El asco que siento yo por Berlusconi de nuevo al poder gracias al centro izquierda.
Lo que pasó con la elección del Presidente de la República intenté contarlo aquí.
Por lo demás, un consejo: no perdáis tiempo en las páginas de internacional intentando entender lo que sucede en Italia. En definitiva, no pasa nada, todo se queda como estaba, como ha estado, en los últimos 20 años.
Desde hace días tengo en la cabeza una frase de Rafael Pérez Estrada que leí en este número de "El Cuaderno" de Ediciones Trea : el origen de la niebla está en el pensamiento. Y niebla, aquí, tenemos la de dios, la hemos inventado nosotros.
Cuando el asunto se pone muy feo no doy la espalda (aunque lo parezca).
En estos casos hay, como mínimo, que entrar en un partido político, escribir un libro, hacer un niño.
Y algo de eso hago.
Os llevo de viaje a Asolo, una de las villas más bellas de Italia, en la provincia de Treviso, Véneto.
La belleza siempre es un consuelo.
Incluso cuando el invierno se empeña en dar coletazos.
Besos rojos,
Monica
PS: han hecho ministro del desarrollo económico a mi alcalde, Flavio Zanonato. Padua entra en el Gobierno, esperemos que se porte bien.
PS2: Desde hoy he vuelto a ser oficialmente ciudadana italiana
Lo típico de la zona de Treviso es el radicchio, achicoria roja
Lo corto en tiras, aceite, sal, pimienta, un poco de pan rallado y un poco de parmesano y al horno, hasta que pierda volumen y se tueste un poco.
Cerca de Asolo está Bassano, que es tierra de espárragos.
La tumba de la gran actriz Eleonora Duse.
Arriba, a la izquierda, un detalle de la casa celta de Asolo; casi un rincón de Galicia aquí. Símbolos misteriosos.
Cada balcón me enamora.
Cipreses, pinos, abedules y el cielo metálico de esta primavera lluviosa después de un invierno nevado.
Vuelvo a ver colores que no recordaba.
Las rosas de Asolo se hacen con la misma masa de los galani, versión frita, que podéis encontrar aquí.
Se cortan en tiras de unos 20 cm de largo y 10 de ancho, se pone el el medio Nutella, o mermelada al gusto, o crema pastelera, se dobla para cerrar y se envuelve sobre sí misma la masa, dándole forma de flor, abriendo las puntas hacia fuera.
Se fríen en abundante aceite, se escurren bien y se espolvorean con azúcar glass.
Duran varios días en un contenedor hermético y siguen estando buenas incluso cuando la masa se pone algo más blanda.
Traduzione in italiano QUI
Os escribo mientras asisto a una boda
Son segundas nupcias, la verdad.
Los novios son viejos conocidos y nunca será más verdadero eso de que la confianza da asco. El asco que siento yo por Berlusconi de nuevo al poder gracias al centro izquierda.
Lo que pasó con la elección del Presidente de la República intenté contarlo aquí.
Por lo demás, un consejo: no perdáis tiempo en las páginas de internacional intentando entender lo que sucede en Italia. En definitiva, no pasa nada, todo se queda como estaba, como ha estado, en los últimos 20 años.
Desde hace días tengo en la cabeza una frase de Rafael Pérez Estrada que leí en este número de "El Cuaderno" de Ediciones Trea : el origen de la niebla está en el pensamiento. Y niebla, aquí, tenemos la de dios, la hemos inventado nosotros.
Cuando el asunto se pone muy feo no doy la espalda (aunque lo parezca).
En estos casos hay, como mínimo, que entrar en un partido político, escribir un libro, hacer un niño.
Y algo de eso hago.
Os llevo de viaje a Asolo, una de las villas más bellas de Italia, en la provincia de Treviso, Véneto.
La belleza siempre es un consuelo.
Incluso cuando el invierno se empeña en dar coletazos.
Besos rojos,
Monica
PS: han hecho ministro del desarrollo económico a mi alcalde, Flavio Zanonato. Padua entra en el Gobierno, esperemos que se porte bien.
PS2: Desde hoy he vuelto a ser oficialmente ciudadana italiana
Lo típico de la zona de Treviso es el radicchio, achicoria roja
Lo corto en tiras, aceite, sal, pimienta, un poco de pan rallado y un poco de parmesano y al horno, hasta que pierda volumen y se tueste un poco.
Cerca de Asolo está Bassano, que es tierra de espárragos.
La tumba de la gran actriz Eleonora Duse.
Arriba, a la izquierda, un detalle de la casa celta de Asolo; casi un rincón de Galicia aquí. Símbolos misteriosos.
Cada balcón me enamora.
Cipreses, pinos, abedules y el cielo metálico de esta primavera lluviosa después de un invierno nevado.
Vuelvo a ver colores que no recordaba.
Las rosas de Asolo se hacen con la misma masa de los galani, versión frita, que podéis encontrar aquí.
Se cortan en tiras de unos 20 cm de largo y 10 de ancho, se pone el el medio Nutella, o mermelada al gusto, o crema pastelera, se dobla para cerrar y se envuelve sobre sí misma la masa, dándole forma de flor, abriendo las puntas hacia fuera.
Se fríen en abundante aceite, se escurren bien y se espolvorean con azúcar glass.
Duran varios días en un contenedor hermético y siguen estando buenas incluso cuando la masa se pone algo más blanda.
Il faut cultiver notre jardin
05 abril 2013
La torta sforzesca
con la marmellata di prugne e zenzero
Texto y fotos pertenecen al blog La Zuccheriera
Versione italiana qui
La tarta leudada de los príncipes del Montefeltro, con mermelada de ciruelas y jengibre
Vivimos tiempos en los que a vosotros os sobra un rey, un par de yernos, si acaso una infanta, elefantes y amantes. Y a nosotros nos faltan dos presidentes. Que, pensándolo bien, para qué los queremos si estamos acostumbrados al caos. Es más, no seríamos los genios que somos si nos hubieran gobernado siempre bien. Porque el ingenio se agudiza ante los peligros, la instabilidad, las necesidades y las necedades.
En todo esto pensaba yo mientras me asomaba a los tejados de la ciudad ideal ideada para el duque de Urbino, en el territorio de Montefeltro:
Allí, el reencuentro con Pedro Berruguete y el descubrimiento de las mermeladas y otras cosas buenas de la cocina de Moreno Cedroni. Y, delante del palacio del duque , un sitio bueno para dormir ; al lado de la casa en la que nació Rafael (Sanzio, no Martos ;-) ) un sitio bueno para comer (y soñar con los pintores que allí comieron 500 años antes).
De todo (y más en las próximas entregas), me he llevado esta tarta leudada que, dicen, le gustaba a la mujer del gran Federico. No dejemos de creer en las leyendas. Y en la Italia que amamos.
Un beso,
Mo'
P.S.: Jamás he recibido tantas invitaciones para darme una vuelta por la geografía española como ahora, que he vuelto a Italia. Os lo agradezco en el alma, algún día será, estoy segura. De momento estoy bien aquí, ésta es la prueba. La nubes que veis se están alejando. Más besos.
Ingredientes:
500 gramos de harina panadera
150 gramos de pasas remojadas en agua y ron calientes
125 gramos de mantequilla fundida
125 gramos de azúcar
1 cucharadita de sal
70 gramos de fruta escarchada al gusto
las semillas de 1 baya de vainilla
125 gramos de leche templada
10 nueces trituradas
1 huevo a temperatura ambiente
aroma de limón o la piel rallada de 1 limón biológico
20 gramos de levadura fresca tipo Levital
para decorar:
almendras enteras
azúcar
unos rizos de mantequilla
Hacer una biga con parte de la harina, la levadura, 1 cucharadita de azúcar, un poco de leche. Amasar una bola de unos 150 gramos de peso y dejarla leudar en un cuenco, tapada, en un lugar cálido, hasta que doble de volumen.
Añadir el resto de la harina, la mantequilla, la vainilla, la sal, el huevo, la leche que queda y amasar hasta obtener una masa lisa, no pegajosa. Estirarla entonces y esparcir sobre ella las nueces, las pasas y las frutas escarchadas. Enrollarla sobre sí misma, doblarla en tres partes y volverla a amasar hasta que los ingredientes del relleno se distribuyan uniformemente en el interior.
Hacer una bola y dejarla leudar hasta que doble de volumen.
Deshincharla, volver a amasarla rápidamente y ponerla en un molde redondo con los bordes altos (de papel, aluminio o lo que queráis). Dejar que la masa casi doble de volumen otra vez.
Decorar con las almendras, el azúcar y los rizos de mantequilla.
Hornear la tarta a 200º con calor arriba y abajo los primeros 10 minutos; luego bajar la temperatura a 170º y terminar de cocer (unos 20 minutos más).
Dejar enfriar y servir con mermelada al gusto.
Se puede congelar.
Versione italiana qui
La tarta leudada de los príncipes del Montefeltro, con mermelada de ciruelas y jengibre
Vivimos tiempos en los que a vosotros os sobra un rey, un par de yernos, si acaso una infanta, elefantes y amantes. Y a nosotros nos faltan dos presidentes. Que, pensándolo bien, para qué los queremos si estamos acostumbrados al caos. Es más, no seríamos los genios que somos si nos hubieran gobernado siempre bien. Porque el ingenio se agudiza ante los peligros, la instabilidad, las necesidades y las necedades.
En todo esto pensaba yo mientras me asomaba a los tejados de la ciudad ideal ideada para el duque de Urbino, en el territorio de Montefeltro:
Allí, el reencuentro con Pedro Berruguete y el descubrimiento de las mermeladas y otras cosas buenas de la cocina de Moreno Cedroni. Y, delante del palacio del duque , un sitio bueno para dormir ; al lado de la casa en la que nació Rafael (Sanzio, no Martos ;-) ) un sitio bueno para comer (y soñar con los pintores que allí comieron 500 años antes).
De todo (y más en las próximas entregas), me he llevado esta tarta leudada que, dicen, le gustaba a la mujer del gran Federico. No dejemos de creer en las leyendas. Y en la Italia que amamos.
Un beso,
Mo'
P.S.: Jamás he recibido tantas invitaciones para darme una vuelta por la geografía española como ahora, que he vuelto a Italia. Os lo agradezco en el alma, algún día será, estoy segura. De momento estoy bien aquí, ésta es la prueba. La nubes que veis se están alejando. Más besos.
Ingredientes:
500 gramos de harina panadera
150 gramos de pasas remojadas en agua y ron calientes
125 gramos de mantequilla fundida
125 gramos de azúcar
1 cucharadita de sal
70 gramos de fruta escarchada al gusto
las semillas de 1 baya de vainilla
125 gramos de leche templada
10 nueces trituradas
1 huevo a temperatura ambiente
aroma de limón o la piel rallada de 1 limón biológico
20 gramos de levadura fresca tipo Levital
para decorar:
almendras enteras
azúcar
unos rizos de mantequilla
Hacer una biga con parte de la harina, la levadura, 1 cucharadita de azúcar, un poco de leche. Amasar una bola de unos 150 gramos de peso y dejarla leudar en un cuenco, tapada, en un lugar cálido, hasta que doble de volumen.
Añadir el resto de la harina, la mantequilla, la vainilla, la sal, el huevo, la leche que queda y amasar hasta obtener una masa lisa, no pegajosa. Estirarla entonces y esparcir sobre ella las nueces, las pasas y las frutas escarchadas. Enrollarla sobre sí misma, doblarla en tres partes y volverla a amasar hasta que los ingredientes del relleno se distribuyan uniformemente en el interior.
Hacer una bola y dejarla leudar hasta que doble de volumen.
Deshincharla, volver a amasarla rápidamente y ponerla en un molde redondo con los bordes altos (de papel, aluminio o lo que queráis). Dejar que la masa casi doble de volumen otra vez.
Decorar con las almendras, el azúcar y los rizos de mantequilla.
Hornear la tarta a 200º con calor arriba y abajo los primeros 10 minutos; luego bajar la temperatura a 170º y terminar de cocer (unos 20 minutos más).
Dejar enfriar y servir con mermelada al gusto.
Se puede congelar.
14 marzo 2013
En loor de multitudes y crostatine
Texto y foto pertenecen al blog La Zuccheriera
Otro día os cuentos cómo se hace la crostata con tagliatelle por encima, una de las que aparecen en esta foto.
Hoy os paso el primer artículo en español de la nueva Serenissima, sobre el nuevo Papa. Aquí .
Con un abrazo para todos los argentinos (si es que están contentos y conformes con el asunto).
Besos vaticanos,
Mo'
PS: Intentad hacer una masa para crostata, hay tantas en el índice de este blog. Y luego un arroz con leche. Añadirle al arroz uno o dos huevos, según la cantidad de arroz. Colocar la masa en un molde redondo, rellenar con el arroz, terminar con unos copos de mantequilla, pasar al horno unos 40 minutos a 180º. Ya me contaréis.
Otro día os cuentos cómo se hace la crostata con tagliatelle por encima, una de las que aparecen en esta foto.
Hoy os paso el primer artículo en español de la nueva Serenissima, sobre el nuevo Papa. Aquí .
Con un abrazo para todos los argentinos (si es que están contentos y conformes con el asunto).
Besos vaticanos,
Mo'
PS: Intentad hacer una masa para crostata, hay tantas en el índice de este blog. Y luego un arroz con leche. Añadirle al arroz uno o dos huevos, según la cantidad de arroz. Colocar la masa en un molde redondo, rellenar con el arroz, terminar con unos copos de mantequilla, pasar al horno unos 40 minutos a 180º. Ya me contaréis.
09 marzo 2013
I grandi piatti dimenticati della tradizione
Le crespelle ricotta e spinaci
Texto y foto pertenecen al blog "La Zuccheriera"
Traduzione in italiano qui.
Los platos olvidados de la tradición: las crêpes con ricotta y espinacas
Estuve en la Capilla Sixtina hace pocos días, justo antes de que la cerraran al público para preparar el cónclave (ayer limpiaron la chimenea, parece. Las palomas, ya se sabe, por muy pacíficas y mensajeras que sean son mu' guarras).
Estuvimos allí el millón de chinos y japoneses de siempre y yo, única representante de esos históricos Estados católicos a la fuerza que son Italia y España (todavía tenía permiso de residencia español cuando fui, así que me tomé la libertad de representaros a vosotros también).
La verdad es que se me hizo raro no oír hablar español a mi alrededor (la crisis, ayyyy la crisis).
Todo el mundo diciéndome que qué suerte, qué emoción estar en ese lugar en un momento tan significativo. Y yo disimulando, porque por el momento significativo a mí, ni fu. Aunque, pensándolo bien, en este mismo instante me entrarían ganas de ir a buscar de nuevo a Benedicto en Castelgandolfo y pedirle de rodillas que se encargara del Gobierno del Estado contiguo al Vaticano. Porque está claro que solo con la ayuda de la santísima trinidad (que no son Berlusconi, Grillo y Bersani, evidentemente) a lo mejor salimos de ésta.
Guisar, en épocas en las que nos dan ragù con carne de caballo, ensalada con veneno para ratas y tartas de chocolate glaseadas de caca, es la única manera de tratar que por lo menos las multinacionales no nos maten. Y llegar sanos a las manos de la prima de riesgo. Y del primo. Y del tío de Monti y el cuñado de Rajoy.
Saludos sixtinos, de futuro italiano incierto.
Mo'
PS: "Serenissima" se ha mudado aquí y a partir de ahora tendrá también artículos en español solo para españoles. Hala. Podéis suscribiros.
Para las crêpes:
250 gramos de leche
125 gramos de harina común
30 gramos de mantequilla fundida
2 huevos
sal
Mezclar la harina con los huevos y la sal. Añadir la mantequilla y, poco a poco, la leche, evitando los grumos. Dejar reposar 30 minutos y cocer las crêpes en la sartén untada con mantequilla.
Para el relleno:
espinacas limpias, hervidas, estrujadas y salteadas con un poco de aceite y un diente de ajo entero, que luego se quita
ricotta o requesón, mezclados con dos cucharadas de nata
se enrollan las crêpes y se pasan al horno 20 minutos a gratinar, con algo de béchamel por encima, si se quiere.
Y además...mi primer pudding italiano de pan viejo.
La receta, la de siempre, de una querida amiga que se tutea con las estrellas.
Pongo las cantidades de memoria, pero mejor será que miréis el original en su blog.
200 gramos de pan viejo, cortado en lonchas no muy gruesas
400 ml de nata y 100 de leche, o al revés
una pizca de canela en polvo, la piel rallada de un limón, las semillas de una baya de vainilla (la mia, de Praglia)
130 gramos de azúcar
3 huevos
chocolate amargo rallado (o pasas y piñones)
Calentar leche, nata, azúcar, canela, limón, vainilla hasta que el azúcar se funda.
Mojar bien el pan en esta mezcla, escurrirlo y reservarlo.
Añadir a lo que queda de líquido los huevos batidos.
Untar un molde con mantequilla o caramelo.
Poner en el fondo una capa de pan, un poco de mezcla de huevo y leche, unas cucharadas de chocolate rallado. Cubrir con más pan y así hasta terminar los ingredientes.
Cocer al baño maría en el horno a 180º unos 50 minutos.
Comprobar la cocción con un palillo anytes de sacar la tarta.
Traduzione in italiano qui.
Los platos olvidados de la tradición: las crêpes con ricotta y espinacas
Estuve en la Capilla Sixtina hace pocos días, justo antes de que la cerraran al público para preparar el cónclave (ayer limpiaron la chimenea, parece. Las palomas, ya se sabe, por muy pacíficas y mensajeras que sean son mu' guarras).
Estuvimos allí el millón de chinos y japoneses de siempre y yo, única representante de esos históricos Estados católicos a la fuerza que son Italia y España (todavía tenía permiso de residencia español cuando fui, así que me tomé la libertad de representaros a vosotros también).
La verdad es que se me hizo raro no oír hablar español a mi alrededor (la crisis, ayyyy la crisis).
Todo el mundo diciéndome que qué suerte, qué emoción estar en ese lugar en un momento tan significativo. Y yo disimulando, porque por el momento significativo a mí, ni fu. Aunque, pensándolo bien, en este mismo instante me entrarían ganas de ir a buscar de nuevo a Benedicto en Castelgandolfo y pedirle de rodillas que se encargara del Gobierno del Estado contiguo al Vaticano. Porque está claro que solo con la ayuda de la santísima trinidad (que no son Berlusconi, Grillo y Bersani, evidentemente) a lo mejor salimos de ésta.
Guisar, en épocas en las que nos dan ragù con carne de caballo, ensalada con veneno para ratas y tartas de chocolate glaseadas de caca, es la única manera de tratar que por lo menos las multinacionales no nos maten. Y llegar sanos a las manos de la prima de riesgo. Y del primo. Y del tío de Monti y el cuñado de Rajoy.
Saludos sixtinos, de futuro italiano incierto.
Mo'
PS: "Serenissima" se ha mudado aquí y a partir de ahora tendrá también artículos en español solo para españoles. Hala. Podéis suscribiros.
Para las crêpes:
250 gramos de leche
125 gramos de harina común
30 gramos de mantequilla fundida
2 huevos
sal
Mezclar la harina con los huevos y la sal. Añadir la mantequilla y, poco a poco, la leche, evitando los grumos. Dejar reposar 30 minutos y cocer las crêpes en la sartén untada con mantequilla.
Para el relleno:
espinacas limpias, hervidas, estrujadas y salteadas con un poco de aceite y un diente de ajo entero, que luego se quita
ricotta o requesón, mezclados con dos cucharadas de nata
se enrollan las crêpes y se pasan al horno 20 minutos a gratinar, con algo de béchamel por encima, si se quiere.
Y además...mi primer pudding italiano de pan viejo.
La receta, la de siempre, de una querida amiga que se tutea con las estrellas.
Pongo las cantidades de memoria, pero mejor será que miréis el original en su blog.
200 gramos de pan viejo, cortado en lonchas no muy gruesas
400 ml de nata y 100 de leche, o al revés
una pizca de canela en polvo, la piel rallada de un limón, las semillas de una baya de vainilla (la mia, de Praglia)
130 gramos de azúcar
3 huevos
chocolate amargo rallado (o pasas y piñones)
Calentar leche, nata, azúcar, canela, limón, vainilla hasta que el azúcar se funda.
Mojar bien el pan en esta mezcla, escurrirlo y reservarlo.
Añadir a lo que queda de líquido los huevos batidos.
Untar un molde con mantequilla o caramelo.
Poner en el fondo una capa de pan, un poco de mezcla de huevo y leche, unas cucharadas de chocolate rallado. Cubrir con más pan y así hasta terminar los ingredientes.
Cocer al baño maría en el horno a 180º unos 50 minutos.
Comprobar la cocción con un palillo anytes de sacar la tarta.
05 febrero 2013
La calamarata napoletana
Texto y foto pertenecen al blog La Zuccheriera
Traduzione in italiano qui
Pasta y calamares, a la napolitana
Estoy en una Padua españolizada. Con Zara, Mango, Promod, Oysho y más cosas. Y estudiantes Erasmus, muchísimos, que se oye hablar español por todas partes. Y en mi radio hoy sonaba Se mi lasci non vale de Julio Iglesias (bajada repentina de todas las defensas del sistema inmunitario. En aquella época Julio hasta tenía pelo suyo, en propriedad, me acuerdo).
Pero yo, a lo mío.
Tenemos hasta la primavera dos exposiciones maravillosas en la ciudad; una sobre la pintura de Giuseppe de Nittis , nuestro impresionista del sur más francés que los franceses y más cosmopolita que nadie. He caído rendida a sus pies, tan solo conocía algún retrato.
Y luego tenemos al impulsor del Renacimiento, Pietro Bembo, humanista veneciano que inventó el libro de bolsillo, amigo de Tiziano, Mantegna, Raffaello y Michelangelo entre otros. Bembo tuvo en Padua una casa-museo repleta de objetos artísticos y de libros que ahora están esparcidos por medio mundo.
Rienda suelta a la emoción por la belleza en ambas citas. Si no fuera por la madre que parió al inventor de las audioguías, que hacen que la gente parezca que se ha metido algo por el grado de atontamiento con el que se mueve por las salas. Pero lo peor de lo peor, el mal absoluto, son los sordos, los que tienen la dichosa audioguía a toda mecha como si fuera un sonotone.
Pero yo, decía, a lo mío.
Besos para todos, gracias por seguir allí.
Mo'
Ingredientes:
sin dosis, a ojo
pasta corta y ancha, tipo mezze maniche
calamares
tomates cherry, cortados al medio y vaciados de las semillas
un poco de cebolla muy picada
ajo, entero, que luego hay que quitarlo
aceite de oliva virgen extra
1 guindilla, cortada fina con las tijeras
perejil
sal y pimienta blanca
Cortar los calamares en anillas.
Dorar la cebolla muy ligeramente, añadir los calamares, el perejil picado, el ajo, los tomates y cocer todo a fuego lento hasta que los calamares estén tiernos y no quede agua en el fondo. Salpimentar al final de la cocción.
Si se quiere se pueden añadir unas aceitunas negras y unos langostinos o/y gambas, aunque la receta original solo contiene los ingredientes indicados en la lista.
Se saltea la pasta con la calamarata.
Tipo de pasta que veis en la foto se llama calamarata también, es pasta lisa, corta y ancha de sémola de trigo duro trabajada al bronce y secada lentamente, especial para las salsas a base de pescado.
Traduzione in italiano qui
Pasta y calamares, a la napolitana
Estoy en una Padua españolizada. Con Zara, Mango, Promod, Oysho y más cosas. Y estudiantes Erasmus, muchísimos, que se oye hablar español por todas partes. Y en mi radio hoy sonaba Se mi lasci non vale de Julio Iglesias (bajada repentina de todas las defensas del sistema inmunitario. En aquella época Julio hasta tenía pelo suyo, en propriedad, me acuerdo).
Pero yo, a lo mío.
Tenemos hasta la primavera dos exposiciones maravillosas en la ciudad; una sobre la pintura de Giuseppe de Nittis , nuestro impresionista del sur más francés que los franceses y más cosmopolita que nadie. He caído rendida a sus pies, tan solo conocía algún retrato.
Y luego tenemos al impulsor del Renacimiento, Pietro Bembo, humanista veneciano que inventó el libro de bolsillo, amigo de Tiziano, Mantegna, Raffaello y Michelangelo entre otros. Bembo tuvo en Padua una casa-museo repleta de objetos artísticos y de libros que ahora están esparcidos por medio mundo.
Rienda suelta a la emoción por la belleza en ambas citas. Si no fuera por la madre que parió al inventor de las audioguías, que hacen que la gente parezca que se ha metido algo por el grado de atontamiento con el que se mueve por las salas. Pero lo peor de lo peor, el mal absoluto, son los sordos, los que tienen la dichosa audioguía a toda mecha como si fuera un sonotone.
Pero yo, decía, a lo mío.
Besos para todos, gracias por seguir allí.
Mo'
Ingredientes:
sin dosis, a ojo
pasta corta y ancha, tipo mezze maniche
calamares
tomates cherry, cortados al medio y vaciados de las semillas
un poco de cebolla muy picada
ajo, entero, que luego hay que quitarlo
aceite de oliva virgen extra
1 guindilla, cortada fina con las tijeras
perejil
sal y pimienta blanca
Cortar los calamares en anillas.
Dorar la cebolla muy ligeramente, añadir los calamares, el perejil picado, el ajo, los tomates y cocer todo a fuego lento hasta que los calamares estén tiernos y no quede agua en el fondo. Salpimentar al final de la cocción.
Si se quiere se pueden añadir unas aceitunas negras y unos langostinos o/y gambas, aunque la receta original solo contiene los ingredientes indicados en la lista.
Se saltea la pasta con la calamarata.
Tipo de pasta que veis en la foto se llama calamarata también, es pasta lisa, corta y ancha de sémola de trigo duro trabajada al bronce y secada lentamente, especial para las salsas a base de pescado.
18 enero 2013
Il risotto di verza scaltría
mantecato con la crema di Asiago
Texto y fotos pertenecen al blog La Zuccheriera
Traduzione in italiano qui .
Los lugares cambian los tiempos.
Así me descuido y en un plis-plas al calor del fuego de verdad el arroz se pega a la cazuela. Porque las prestaciones de las Émile Henry sobre la llama se multiplican más que la presencia de Silvio en la tele en época de elecciones. Y eso que hasta junio el Viagra no se venderá en su versión de genérico, porque a partir de ese momento no sé qué va a ser de nosotros, tendrán que intervenir el Papa y la Santa Alianza (que también son candidatos a las elecciones, que lo sepáis, que aquí no nos falta de nada, 169 partidos han depositado sus símbolos para las urnas).
Y el tiempo cambia las costumbres.
Así que, cuando una está hablando por teléfono y regando las plantas no debería también manejar el ordenador, porque acaba enviando sin querer invitaciones para Linkedin incluso a los que le escribieron en el 2005 para saber si la carbonara lleva nata. Así que os pido disculpa por las molestias generadas por la invitación involuntaria.
Aquí las berzas están en su punto cuando cogen hielo y nieve. En estos días han gozado de ambas cosas y he ido a comprarlas, directamente al productor. Pasas por una carretera, ves un campo de berzas, te paras y ala, estás perdida. Y después de dos días cociendo berzas los vecinos te mandan la policía local para el control de los humos. Que esto es el noreste y las cosas se hacen con seriedad.
Un abrazo,
Mo'
P.S.: Debo muchos correos, lo sé. Lo digo todas las veces: llegarán. Besos
Ingredientes para el caldo:
1 berza, cortada en tiras
2 zanahorias
1 patata
1 calabacín
1 diente de ajo
sal
aceite de oliva virgen extra
un poco de mantequilla
Poner a cocer en agua fría hasta que la berza esté deshecha (al menos dos horas). Luego pasar la minipimer para triturar las verduras. Se puede cocer el arroz en el caldo de berza espeso o poner más agua al caldo (dejándolo aún así un poco denso) y utilizarlo para cocer un arroz que tenga como base la misma berza, preparada según esta receta .
Para el risotto:
se añade a la berza scaltría un poco de aceite de oliva virgen extra, se tuesta el arroz con la verdura unos minutos y se cubre con caldo de berza. Se prepara el risotto siguiendo las instrucciones contenidas en el pdf sobre el arroz que encontráis en la columna laterla del blog.
Al final lo he mantecado con queso crema di Asiago , pero podéis hacerlo con parmesano o con un queso cremoso al gusto.
Traduzione in italiano qui .
Los lugares cambian los tiempos.
Así me descuido y en un plis-plas al calor del fuego de verdad el arroz se pega a la cazuela. Porque las prestaciones de las Émile Henry sobre la llama se multiplican más que la presencia de Silvio en la tele en época de elecciones. Y eso que hasta junio el Viagra no se venderá en su versión de genérico, porque a partir de ese momento no sé qué va a ser de nosotros, tendrán que intervenir el Papa y la Santa Alianza (que también son candidatos a las elecciones, que lo sepáis, que aquí no nos falta de nada, 169 partidos han depositado sus símbolos para las urnas).
Y el tiempo cambia las costumbres.
Así que, cuando una está hablando por teléfono y regando las plantas no debería también manejar el ordenador, porque acaba enviando sin querer invitaciones para Linkedin incluso a los que le escribieron en el 2005 para saber si la carbonara lleva nata. Así que os pido disculpa por las molestias generadas por la invitación involuntaria.
Aquí las berzas están en su punto cuando cogen hielo y nieve. En estos días han gozado de ambas cosas y he ido a comprarlas, directamente al productor. Pasas por una carretera, ves un campo de berzas, te paras y ala, estás perdida. Y después de dos días cociendo berzas los vecinos te mandan la policía local para el control de los humos. Que esto es el noreste y las cosas se hacen con seriedad.
Un abrazo,
Mo'
P.S.: Debo muchos correos, lo sé. Lo digo todas las veces: llegarán. Besos
Ingredientes para el caldo:
1 berza, cortada en tiras
2 zanahorias
1 patata
1 calabacín
1 diente de ajo
sal
aceite de oliva virgen extra
un poco de mantequilla
Poner a cocer en agua fría hasta que la berza esté deshecha (al menos dos horas). Luego pasar la minipimer para triturar las verduras. Se puede cocer el arroz en el caldo de berza espeso o poner más agua al caldo (dejándolo aún así un poco denso) y utilizarlo para cocer un arroz que tenga como base la misma berza, preparada según esta receta .
Para el risotto:
se añade a la berza scaltría un poco de aceite de oliva virgen extra, se tuesta el arroz con la verdura unos minutos y se cubre con caldo de berza. Se prepara el risotto siguiendo las instrucciones contenidas en el pdf sobre el arroz que encontráis en la columna laterla del blog.
Al final lo he mantecado con queso crema di Asiago , pero podéis hacerlo con parmesano o con un queso cremoso al gusto.
01 enero 2013
La classica crostata di capodanno
Texto y fotos pertenecen al blog La Zuccheriera
Que hace más o menos diez días, sarpullidosa y dolorida, decidí acercarme, después de unos 15 años de ausencia, hasta el herbolario de la abadía de Praglia en busca alivio.
Que llegué a primera hora de la tarde italiana, antes de que la nube de azúcar glass envolviera como de costumbre la llanura.
Que, con mi grandísima sorpresa, el herbolario, que más o menos abre tanto como el Vips en Madrid, estaba cerrado.
Y, de repente, me doy cuenta de que en la basílica hay un funeral. Y de que, coño, justo el día que vuelvo yo se va pal otro barrio el fraile del herbolario. Cosas que sólo pasan en las películas de Almodóvar y en la de mi vida.
Enciendo velas y me voy, para volver el día de San Esteban con mi madre, que con una de sus compras levanta la economía del monasterio hasta el próximo año bisiesto. Y allí, además de ungüentos, compramos un par de sobredosis de vainilla bourbon.
Y luego, con los potentes medios técnicos culinarios a disposición:
y con la ayuda de grandes dispositivos de almacenamiento de los alimentos frescos:
al cuarto intento, la que fue foodblogger de referencia en España en el año 2005 consigue por fin producir su primera crostata en condiciones en suelo italiano. Con un total de una docena de huevos malgastados y cuatro paquetes de harina diferentes comprados (la despensa os la enseño otro día). Que la harina de Mercadona con el paquete azul es buena para todo, os lo juros por esnupy. Y que querer es poder, por la gloria de mi madre. Y nunca mejor dicho.
Feliz año,
Mo'
Para la masa flora, una vieja receta de Angelo Sorzio levemente modificada:
80 gramos de mantequilla (100 en la receta original)
200 gramos de harina común, tamizada
100 gramos de azúcar
una pizca de sal
1 huevo entero, no muy grande
aroma de vainilla
desmigajar mantequilla, harina, azúcar, aroma y sal y amasar con el huevo. Dejar reposar en un sitio fresco la masa al menos media hora, antes de llenar con ella la base de un molde redondo de unos 22 cm de diámetro.
Para el relleno de la crostata de la izquierda, en la foto:
250 gramos de ricotta o requesón
2 huevos
100 gramos de azúcar
las semillas de una baya de vainilla
una pizca de sal
70 gramos de pasas ablandadas en agua caliente
70 gramos de chocolate con leche cortado en daditos
mezclar bien todos los ingredientes hasta obtener una crema con la que rellenar la base de masa flora. Cocer en el horno a 180º, con calor arriba y abajo, hasta que la masa esté dorada y el relleno se haya solidificado. (Parece sencillo... seeeeeeeeeee)
Para el relleno de crostata de la derecha:
150 gramos de nata para cocinar, lo más espesa posible
2 huevos
media taza (cup americana) de azúcar
1 pizca de sal
2 cucharadas de harina común
las semillas de una baya de vainilla
misma manera de proceder especificada arriba.
Que hace más o menos diez días, sarpullidosa y dolorida, decidí acercarme, después de unos 15 años de ausencia, hasta el herbolario de la abadía de Praglia en busca alivio.
Que llegué a primera hora de la tarde italiana, antes de que la nube de azúcar glass envolviera como de costumbre la llanura.
Que, con mi grandísima sorpresa, el herbolario, que más o menos abre tanto como el Vips en Madrid, estaba cerrado.
Y, de repente, me doy cuenta de que en la basílica hay un funeral. Y de que, coño, justo el día que vuelvo yo se va pal otro barrio el fraile del herbolario. Cosas que sólo pasan en las películas de Almodóvar y en la de mi vida.
Enciendo velas y me voy, para volver el día de San Esteban con mi madre, que con una de sus compras levanta la economía del monasterio hasta el próximo año bisiesto. Y allí, además de ungüentos, compramos un par de sobredosis de vainilla bourbon.
Y luego, con los potentes medios técnicos culinarios a disposición:
y con la ayuda de grandes dispositivos de almacenamiento de los alimentos frescos:
al cuarto intento, la que fue foodblogger de referencia en España en el año 2005 consigue por fin producir su primera crostata en condiciones en suelo italiano. Con un total de una docena de huevos malgastados y cuatro paquetes de harina diferentes comprados (la despensa os la enseño otro día). Que la harina de Mercadona con el paquete azul es buena para todo, os lo juros por esnupy. Y que querer es poder, por la gloria de mi madre. Y nunca mejor dicho.
Feliz año,
Mo'
Para la masa flora, una vieja receta de Angelo Sorzio levemente modificada:
80 gramos de mantequilla (100 en la receta original)
200 gramos de harina común, tamizada
100 gramos de azúcar
una pizca de sal
1 huevo entero, no muy grande
aroma de vainilla
desmigajar mantequilla, harina, azúcar, aroma y sal y amasar con el huevo. Dejar reposar en un sitio fresco la masa al menos media hora, antes de llenar con ella la base de un molde redondo de unos 22 cm de diámetro.
Para el relleno de la crostata de la izquierda, en la foto:
250 gramos de ricotta o requesón
2 huevos
100 gramos de azúcar
las semillas de una baya de vainilla
una pizca de sal
70 gramos de pasas ablandadas en agua caliente
70 gramos de chocolate con leche cortado en daditos
mezclar bien todos los ingredientes hasta obtener una crema con la que rellenar la base de masa flora. Cocer en el horno a 180º, con calor arriba y abajo, hasta que la masa esté dorada y el relleno se haya solidificado. (Parece sencillo... seeeeeeeeeee)
Para el relleno de crostata de la derecha:
150 gramos de nata para cocinar, lo más espesa posible
2 huevos
media taza (cup americana) de azúcar
1 pizca de sal
2 cucharadas de harina común
las semillas de una baya de vainilla
misma manera de proceder especificada arriba.
21 diciembre 2012
Il panettone alle amarene
Texto y foto pertenecen al blog La Zuccheriera
Por si alguien se ha creido que este año no iba a haber (a ver, o a ber) panettone en este blog.
Aunque esta vez lo haya hecho Loison por mí.
Si algún día vais o volvéis a Vicenza, merece la pena que vayáis hasta Costabissara a conocerlo; raramente un sitio puede provocar tanta felicidad y llenar tanto todos los sentidos.
La receta de la masa puede ser ésta, con amarenas en lugar de castañas. Si tenéis la suerte de encontrar las amarenas en el Lidl. Si no, hay muchas más recetas de panettone en el índice de La Zuccheriera.
Y este año, ni lo hago, ni lo como.
Lo he comido ya, he empezado con tiempo, he saboreado todos los que me apetecía.
Ahora, en la maleta, un tiramisù hecho por mi madre, un vuelo temprano mañana si la niebla lo permite y volvemos a vernos el año que viene.
Que seáis muy muy felices.
Buon natale, gracias por todo
Mo'
Por si alguien se ha creido que este año no iba a haber (a ver, o a ber) panettone en este blog.
Aunque esta vez lo haya hecho Loison por mí.
Si algún día vais o volvéis a Vicenza, merece la pena que vayáis hasta Costabissara a conocerlo; raramente un sitio puede provocar tanta felicidad y llenar tanto todos los sentidos.
La receta de la masa puede ser ésta, con amarenas en lugar de castañas. Si tenéis la suerte de encontrar las amarenas en el Lidl. Si no, hay muchas más recetas de panettone en el índice de La Zuccheriera.
Y este año, ni lo hago, ni lo como.
Lo he comido ya, he empezado con tiempo, he saboreado todos los que me apetecía.
Ahora, en la maleta, un tiramisù hecho por mi madre, un vuelo temprano mañana si la niebla lo permite y volvemos a vernos el año que viene.
Que seáis muy muy felices.
Buon natale, gracias por todo
Mo'
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